Fe de errotativas


Trece Rosas Rojas. PSM, Izquierda Unida y demás gansos.
agosto 6, 2012, 5:03 pm
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Tuve la oportunidad ayer de asistir al Cementerio de La Almudena en Madrid junto con otros dos compañeros para conmemorar el asesinato de trece menores de edad, conocidas como ‘Las Trece Rosas’ un 5 de agosto de 1939 en la tapia del mismo cementerio a manos de las fuerzas fascistas de Franco. Fue un acto muy emotivo al que acudieron unas cien personas, entre éstas, varias mujeres que compartieron prisión con las asesinadas, como Concha Carretero.

No voy a hacer apología de un acto que estuvo contigiado por la política y la propaganda, que es lo que quiero denunciar aquí con este post, más que rendir memoria a las jóvenes que defendían sus ideales frente al avance ilegítimo del fascismo en España. Quería destacar el discurso de varios políticos asistentes al acto, el cual, más que tergiversado, ha sido modificado por los medios de comunicación que cubrieron el acto. Cabe señalar algunas partes de lo dicho por Tomás Gómez (PSM), Tania Sánchez Melero (IU en la Asamblea de Madrid) o José Cepeda, presidente de la Fundación ‘Trece Rosas’.

Comenzando por este último, sin venir al caso, aprovechó la ocasión para arremeter contra la corporativa de RTVE y el despliegue que ha hecho con motivo de los Juegos Olímpicos más que centrarse en destacar el ideal de las asesinadas; Sánchez Melero tuvo un discurso cargado de polémica y cantidad de falacias como “ser demócrata implica ser antifascista”, haciendo alusiones al marxismo-leninismo y arremetiendo contra el Partido Popular y la anticuada Constitución que tenemos por la modificación del Artículo 135, cuando éste se modificó durante la pasada legislatura de Zapatero, donde no hizo mención. Un discurso, sin duda alguna, falso; Tomás Gómez, por su parte, que fue abucheado antes de que comenzara a hablar por su presencia, tuvo un discurso pobre lleno de incoherencias (como nos tiene a todos acostumbrados). Pidió al Partido Comunista que dejaran a un lado las diferencias que hay entre ellos y el PSM para luchar por los derechos que “el Partido Popular nos está quitando”.

Lo más destacado: la intervención de las Juventudes Comunistas, que no sólo reprochó el fascismo del Partido Popular, sino la pasividad del Partido Socialista y cómo, tanto unos como otros, han llevado a España a la situación actual. 

“La Memoria Histórica no sirve para hacer política” es el resumen de todas las agrupaciones políticas que intervinieron. Después empuñarán esta Memoria para argumentar sus políticas, rellenar urnas y modificar sus palabras para ello. Pero no condenarán ni ilegarizarán partidos neofascistas, ni castigarán a los que todavía están implicados y ensalzan a los que entraron a arrasar España el siglo pasado. Los que murieron, son los que no perdonan, los que no olvidan.

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Visionario Ortega y Gasset
julio 25, 2012, 9:39 pm
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Aprovecho esta ocasión, una vez más, para recomendar desde mi blog la lectura de Ortega y Gasset. Ando sumergido en su libro ‘El Espectador’, el cual cito aquí un párrafo de su ensayo ‘Azorín: primores de lo vulgar. Sinfronismo [1916]’ para demostrar el anticipado visionismo y por qué, en ciertas circunstancias como en las que estamos navegando, es árduo necesario para tener una perspectiva de las cosas del mundo más allá de todo prejucio que podamos poseer. Dice así, Ortega:

En España es tradicional, inveterado, multisecular el odio al ejercicio intelectual. Pero en otra edad el odio era respetuoso, es decir, medroso: se odiaba el intelecto, pero se creía en él, en su poder vital, se le temía, era una realidad que urgía aniquilar, consumir, reducir a cenizar -la Inquisición.

Pasan unos siglos: aquel odio combustible ha conseguido de una aprte hacer obsoleta la acción pensante; de otra, entumecer en el español la capacidad del ser influido por las ideas. Ya no es temible el intelecto. El odio puede quedar reducido al eco del odio, que es el desprecio -la España de 1916. En esta fecha en que escribo, sépanlo los investigadores del año 2000, la palabra más desprestigiada de cuentas suenan en la Península es la palabra ‘intelectual’.

 



Policía para qué si tenemos a UGT o cómo los sindicatos rompieron la marcha negra
julio 12, 2012, 1:36 pm
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Este post no merece demasiada extensión en cuanto es una denuncia al papel lamentable que tuvieron los sindicatos de Comisiones Obreras (CC.OO) y la Unión General de los Trabajadores (UGT) durante el desarrollo de las protestas mineras en Madrid, tanto con los verdaderos protagonistas, los mineros, como con los medios de comunicación, que actuaron contra nosotros de manera dictatorial y policial, impidiendo que pudiéramos realizar nuestro trabajo de forma cómoda incluso encarándose con reporteros, cámaras y fotógrafos.

Durante la entrada en Moncloa hasta la Puerta del Sol de los mineros, se organizaron ‘grupos de orden’ que servían de barrera para crear un ‘perímetro de seguridad’ para los mineros. En boca de alguno de estos organizares, identificados o no por camisetas con las siglas de CC.OO y UGT: “porque los mineros lo quieren así”. Todo ello bajo el argumento de que “con la prensa delante no podemos avanzar” y, cuando fueron preguntados los mineros, les habían rogado que la prensa pudiera estar dentro del perímetro antes mencionado porque “los protagonistas somos nosotros y no ellos, que nos tienen aquí como en un corral”.

Llegados hasta aquí, únicamente cabe denunciar la deleznable actuación que han tenido, y tienen, en el conflicto de la minería y en el mundo laboral en general, estas organizaciones, que dicen representar al trabajador, no merecen otro nombre que el de mafia y que, junto a la clase política, banqueros y demás, son la verdadera lacra de la sociedad española, que han abandonado al trabajador para defenderle y posicionarse al lado del patrón o empresario para blindarse el sueldo y convertirse en marioneta de los partidos políticos. ¡No al sindicalismo politizado!



Rompiendo los moldes periodísticos, otra vez
julio 8, 2012, 1:18 pm
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El pasado domingo 1 de julio, el diario valenciano ‘Superdeporte’, propiedad de Prensa Ibérica, publicaba esta portada con motivo de la celebración de la final de la Eurocopa entre España e Italia que, a su vez, coincidía con el desarrollo de la catástrofe natural que ha arrasado Valencia.

Como se puede comprobar, es de mal gusto y, por ello, denunciable, ya que quebranta, al menos, tres principios deontológicos.

El primero de ellos recae sobre la manipulación de la fotografía. La imagen del incendio no supone ningún inconveniente de no ser porque la fotografía se está utilizando con un fin contrario al que debería dársele: la utiliza bajo un titular desvinculado al contexto al que pertenece, es decir, no informa sobre la catástrofe sino que posee un fin agitador además de contener un tono sensacionalista. Recíprocamente, se quebranta el principio de ‘verdad, objetividad y exactitud’, tanto en fotografía como en periodismo.

Este tono sensacionalista mecionado se puede apreciar en el subtitular ‘El fútbol no apagará el incendio de Valencia pero sirve para calentar el alma’. De esta forma, puede herir la sensibilidad de aquellas personas que se han visto afectadas por el incendio. Algunos pueblos han perdido enteramente sus extensiones, además las altas pérdidas ecológicas en las que están valoradas dichas extensiones.

Al parecer, lo que mayor importancia tiene aquí se encuentra en el derecho al honor desde varias perspectivas:

1. Se está utilizando una fotografía con un fin contrario al que debería dársele a este tipo de acontecimientos, y más cuando se está hablando de pérdidas humanas y ecológicas. De esta manera, se está abusando de una imagen y de la autoría de la misma. Aunque el autor de la fotografía haya dado su permiso, supone una alteración de la ética fotográfica en cuanto a su fin y uso.

2. Esta publicación falta el respeto y vulnera el honor de:

– Todos los seguidores de la Selección de fútbol ya que identifica un incendio con su pasión.

– A los valencianos que se ven afectados por el incendio así como a todas las personas involucradas.

– A los periodistas (otra vez), tanto del periódico como en general, que ven su profesión dañada ante aquellos que no respetan las normas deontológicas.



Más carbón para TVE
julio 7, 2012, 7:33 pm
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NO LES CREAS

“La principal razón de ser de RTVE es el derecho de todos los ciudadanos a disponer de una información veraz e independiente. Satisfacer esos derechos de los españoles es una obligación de los profesionales de RTVE. Asimismo, la participación de los espectadores, oyentes y usuarios de los servicios interactivos de la Corporación en la programación y los espacios de RTVE es expresión del derecho general a la participación de los ciudadanos en la vida pública”

Manual de estilo de RTVE

“Ahora mismo es trending topic para quién utilice las redes sociales Pola de Lena por los incidentes de anoche. Los medios de comunicación como tal no tenemos imágenes. Nos están llegando ahora a través de youtube o de las redes sociales parte de lo que ocurrió ayer y hay dos versiones. Hay quién dice: la gente del pueblo se sumó a la protesta de los mineros, los antidisturbios entraron, intervinieron…

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José Antonio Guardiola: “Los periodistas deben acostumbrarse a decir más veces que no”
julio 4, 2012, 2:20 pm
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En septiembre de 2011 realicé junto a mi compañero de facultad Juan José Lucena (@terceroizqda) una entrevista a José Antonio Guardiola, director del programa de RTVE ‘En Portada’. Fue director de la sección de Internacional con la misma corporativa y corresponsal en Afganistán cuando Estados Unidos invadió el país en busca de Bin Laden y ha sido recientemente premiado con el Salvador de Madariaga de Periodismo. Ha realizado varios documentales, los cuales han sido reconocidos por distintas academias e instituciones por su contribución al oficio.

Aquí, la entrevista íntegra que fue, posteriormente, incluida en un trabajo para la asignatura de Historia de la Comunicación Social.

P: José Antonio Guardiola: actualmente eres director de “En portada” y llevabas la dirección de la sección de internacional, ¿cómo funciona todo?¿Cómo se organiza un departamento como el tuyo?

En portada” ha tenido varias vidas. En cada una ha tenido una manera de organizarse dentro de la estructura de los servicios informativos de TVE. Ha habido veces que no existía un equipo fijo y otras en la que había equipos estables como es el caso.

Esta versatilidad da mucho juego, cuando no era director y era reportero de guerra, “En portada” me permitía salir de los telediarios y llevar a cabo un trabajo de investigación; es decir, un trabajo mucho más denso.

Con respecto a la organización, tenemos en la actualidad un presupuesto adscrito a los servicios informativos, que hemos ido reduciendo en los últimos años. El año pasado lo redujimos un 20% y ahora un 10% sobre lo ya reducido. Por otro lado, tenemos un equipo estable, yo soy el director, la subdirectora es Susana Jiménez, además contamos con un equipo de redactores, realizadores y la producción. También, tiramos del trabajo del área internacional o de corresponsalías. Emitimos cada quince días y se graba cada diez, no como hace cinco años que grabábamos un reportaje en treinta días. El gasto de cada reportaje incluye viaje, alojamiento, dietas… No obstante, la crisis del periodismo nos ha afectado en el sentido de que podría no haber “En portada”.

Finalmente, nuestra página web es bastante potente, y a mí me permite ver el reportaje en casa con mucha calidad, meter elementos adicionales: el guión, entrevistas en pdf o el cómo se hizo.

P: ¿Cómo es la relación que hay que tener con los ministerios de relaciones exteriores, embajadas, consulados a la hora de enviar a un periodista?

Si quiero hacer un reportaje tengo que contactar con nuestro embajador en el país, pero éste tiene una capacidad de influencia limitada. Se debe avisar a la embajada de que el periodista va a ir, de manera que éstas se involucran, pero hay veces que pasan de uno. Por lo general, nos ayudan si tienes un problema.

Con las autoridades de los países en cuestión hay veces que no nos dejan entrar, como Birmania o Corea del Norte. En India queríamos hacer un reportaje sobre trasplantes de órganos, pero no pudimos. Incluso mintiendo, te piden tanta información que tú mismo te delatas. Muchos ponen trabas a través del visado o te ponen un guía, un comisario político, para que sepan en todo momento qué es lo que vas a hacer. Éste nos condiciona en bastante medida a la hora de hacer el reportaje. Por otro lado, hay países como Cuba con los que hay que negociar mucho y otros como es el caso de Nicaragua cuando grabé ‘Nicaragua al Alba’, que se puede grabar sin ningún problema.

La web te permite, puesto que contra los periodistas cada vez hay más sospechas, ser la carta de presentación cuando se va a hacer un reportaje a un país determinado. El primer reportaje que hicimos fue con Fidel Castro y pudimos demostrar la calidad que tenemos.

P: ¿Qué tipo de relación existe con las agencias de información?

La relación es puramente empresarial: Efe, Reuters, Associated Press… con ellos firmas un contrato para que ellos te proveen la imagen que tú quieres contratar, Te aportan información que compras por paquetes y eliges previamente. Cuanto más cojas más pagas.

P: Con la existencia de las agencias, ¿sería razonable mantener una red de corresponsales?

Sí. Los corresponsales son la mirada propia. Son dos vías totalmente compatibles. Las agencias te aportan una imagen y un texto que proviene del periodista que forma parte de Reuters o AP.

Él tiene una manera de ver ese acontecimiento marcado por su país, cultura, mil cosas. Lo importante es que el medio tenga un periodista que presente una visión adaptada del hecho según su cultura, su sociedad, su línea editorial. No hablo de manipulación.De hecho, el corresponsal es el que le da el valor informativo a un medio de comunicación. Aquel medio que no tiene corresponsal tiene una capacidad internacional limitada. El corresponsal que se envía al destino es el mejor periodista del medio o uno de los mejores. Ahora ha cobrado mucha fuerza el papel de los colaboradores por la crisis; es decir, al no formar parte de la plantilla no se invierte tanto dinero y salen mucho más baratos. Por ello, han caído los corresponsales de plantilla, dejando un hueco cubierto finalmente por los colaboradores

P: Entonces, en ese sentido, el periodista independiente, el freelance, ¿tiene cabida en el periodismo?

La tiene, pero la traducción de independiente no es la adecuada. Todos somos independientes. Ha ganado mucho peso, y de los grandes corresponsales de guerra españoles, la mayoría son jóvenes. Hay otros, como Gervasio Sánchez, que es un freelance consolidado. Independiente no es el término más adecuado, todos los periodistas son independientes.

P: Al principio hablábamos de Twitter y Facebook. Al ver el documental “El testigo incómodo”·, la guerra de Vietnam, es la primera que se televisa, pero había que esperar una semana para enterarse de lo ocurrido. ¿Cómo ha evolucionado el periodismo?

Hay una cuestión imparable: las tecnologías. Cuando los antiguos periodistas que salían a hacer “Primera Plana”, sabían cuándo salían pero no cuando volvían. Te ibas a Australia o a Etiopía y de ahí a Japón. Ya no hay periodistas dando la vuelta al mundo. Las tecnologías te permiten, y la empresa te obliga, a tener un contacto casi diario con la información, es decir, con el contenido de tu medio. Ahora no puede ser como en Vietnam. No puedes mandar tu información en avión o satélite, como hacía Miguel de la Cuadra Salcedo.

Ahora los periodistas van a la guerra a cubrir la posición de directo. No estás donde tienes que estar para contarlo. Hemos pasado de cubrir lo que hay que cubrir a que el periodista se entere de lo sucedido por Internet o por teléfono desde el hotel. Eso ha prostituido bastante el buen periodismo.

Contar una guerra es bastante difícil. Cada uno quiere que cuentes su versión. Cubrir las guerras es cada vez peor porque el medio te exige rapidez y no puedes contrastar. Cuentas lo primero y lo cuentas peor. Necesitamos que el café repose, que deje el poso y te tomes el caldo bonito. Se puede extrapolar al resto del periodismo, pero más en las guerras.

P: ¿Hay saturación informativa en el periodismo?

La saturación es un elemento muy subjetivo: nunca ha habido tanta población tan bien formada y tantos medios para ofrecerte dicha información. Ello hace que la información sea cada vez mayor y sea más complicado cribar lo importante de lo interesante. Hay una simplificación cada vez mayor de los contenidos informativos. Y en eso Twitter tiene mucho que ver.

P: ¿Gozas de autonomía o es autónomo a la hora de realizar su trabajo?

Sí. Dentro de las empresas hay determinados condicionantes. Siempre he tratado de escoger a los mejores por el bien de tu empresa. Para los trabajos “finos” hay que poner a los trabajadores “finos”.

P: Entonces, ¿cómo es la influencia del medio al que perteneces sobre el estilo periodístico? ¿Tienes libertad para contar lo que ves o el propio medio te hace seguir unas directrices?

A mí nadie me ha exigido que cuente las cosas de una determinada manera, otra cosa es que como redactor me manden a un sitio en lugar de a otro. Siempre he contado como me ha parecido y nunca me han dicho que lo contara de otra manera. Trabajar en una empresa pública tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Durante mucho tiempo hemos estado más expuestos a las voluntades de los políticos y otras veces menos, pero también el estar en una empresa pública te permite saber que si alguien te obliga a hacer algo y le dice que no, esto no significa que te vayan a echar a la calle. En una empresa privada, sí. Los periodistas deben acostumbrarse a decir más veces que no.

P: ¿Existe un periodismo más allá del burka que interponen los propios partidos políticos?

Sí. Su propia opacidad me impide ser más explícito. Año 2000 cuando yo estaba en Madrid y era redactor, comenzaron a llegar informaciones acerca de un riesgo brutal de hambruna en Etiopía, que va a morir un millón y medio de personas.

En Addis Abeba, contactamos con la BBC y cuando llegamos a la zona exacta (frontera con Somalia y Kenia) los etíopes nos dicen que la hambruna es igual que la de hace 10 años, el año pasado y la de dentro de 10 años, es decir, ahora. Me dio por preguntarme quién había activado esta alarma. Llegué, finalmente, a la conclusión de que lo había hecho la BBC ya que existía un conflicto diplomático entre Etiopía y Gran Bretaña, de manera que si indicaba que existía un elevado riesgo de hambruna, los extranjeros podrían entrar en la zona sin que el régimen etiope mostrara resistencia porque lo hacían de forma humanitaria y periodística. Metieron Occidente a los etíopes entre pecho y espalda.

P: ¿Es el periodismo la mejor herramienta en tiempos de crisis?

Es la mejor en tiempos de crisis económica, moral… El periodista tiene un contrato con la sociedad que me obliga a contar por lo menos mi verdad: ser riguroso, contrastar. A no hablar por hablar. Cuando se cumple, es una gran herramienta. Cuando el periodismo es mentira, lo estamos prostituyendo. Me extraña que se llame periodista a aquellos que aparecen en programas de cuchicheos. A lo mejor yo no lo soy y Belén Esteban sí lo es. No exijo la exclusividad del término, pero hay una gran diferencia entre esa profesión y la mía. En tiempos de crisis eso ayuda a que la gente entienda una serie de referentes.

P: Como reportero, tienes la obligación de contar las cosas tal cual lo ves. Además de periodista, durante una guerra, también eres persona. ¿Cómo influye todo esto?

Lo decía en el reportaje y me refería al periodismo empotrado: cuando vas empotrado en las tropas británicas o de Estados Unidos y sólo te puedes mover por donde ellos dicen que te muevas, tienes que contar lo que ves y debes de aclarar que sólo estás informando desde una de las partes que están en conflicto. Si pretendes contar la guerra sólo desde esa óptica, está mintiendo porque hay combates y guerras que no estás viendo.

Las guerras hay que explicarlas. Yo en Afganistán trataba de explicar el contexto de la guerra. No iba empotrado con nadie. La visión global como empotrado no la puedes tener nunca.

Si viajas, poso personal, sí, pero ahí también depende de la personalidad de cada uno. Tengo un espíritu un tanto viajero: tomo el avión, y si voy a Nicaragua me siento nicaragüense. Me olvido un poco de mi parte española. Cuando vuelvo a Madrid, me vuelvo a sentir español. Eso permite reciclarte continuamente. Ahora bien, no quita que al volver de una guerra y ver muchos muertos, que ha fallecido un amigo, no te toca. Pero ahí depende de la psicología que le quieras dar. Al volver de una guerra me ponía a trabajar en lo que no quiere hacer nadie, lo más humilde: las colas, el texto que lee el presentador. Eso me daba una sensación de normalidad, de José Antonio Guardiola, y de estabilidad familiar. Muchos de mis amigos tienen vidas muy desestructuradas porque han apostado por ello, yo tengo muy claro que mi vida son mi mujer y mis hijos, y que lo otro es mi profesión. Muchas veces he dejado de ir a las guerras en momentos clave por compromisos familiares. Rechacé ir de empotrado a Kabul, en el batallón en el que murió Julio Anguita. La familia es lo primero y lo otro va después, eso a mí me da mucha fuerza. Hay otros que están intentando siempre salir y ser los primeros, suelen ser los que viven solos, libran un domingo y no saben qué hacer, etc.

P: El mejor chaleco antibalas es el miedo. En una situación de normalidad, ¿ese miedo puede ser un sinónimo de ética y objetividad? ¿Se puede ser periodista sin miedo?

Sí que se puede ser periodista sin miedo pero puede que no cumplas muchos años, esa frase me parece que encierra mucho. Da la sensación de que el reportero de guerra no tiene miedo. Parece que el reportero es superman. Tiene miedo y tiene que tener miedo y si no tiene, es probable que acabe muy rojo o muerto.

P: Si no se tiene miedo es por la deformación del cine, ¿no?

Eso es más del ciudadano. Yo creo que la sociedad se ha acostumbrado a ver las guerras en la televisión y al final se creen que es una persecución de coches. Y no. En realidad hay muertos, se viola y se queman casas. En eso influye mucho la manera de contar las guerras.

Al final edulcoras tanto la guerra, que la sociedad le pierde el miedo. Si una sociedad piensa que una guerra es algo que se pasa, se entra en un crisis moral porque la guerra es lo más devastador que le puede ocurrir a alguien. Parece que las guerras son aventuritas. Sólo teniendo miedo se puede contar siempre y bien una guerra. Lo importante de una noticia es poder contarla y volver. No tenerla.

El miedo ayuda a ser más ético pero entrar en el debate miedo-cobardía no es lo justo. El chaleco antibalas no es el miedo como tal, sino el indicar hasta dónde contar, que está en manos del equipo entero. Hay que decidir cuándo dar el paso atrás.

En Jedín, los territorios ocupados en la operación ‘Muro de Defensa’. Israel estaba haciendo de todo con los palestinos. Estaba con Carlos, Iván Llela, Fran Sevilla y Alfonso Rojo. Subimos a un olivar desde donde se divisaba la ciudad con la idea de poderle preguntar a alguien. Y entonces, Alfonso dijo: “mi prestigio me obliga a llegar hasta aquí y no dar un paso más”. Y los demás dijimos lo mismo y nos volvimos. Eso es el miedo: que algo huele mal y podemos salir en una caja.

P: ¿Qué es la guerra para un reportero? ¿Qué aprende un periodista? ¿Qué es lo que puedes enseñar?

Que el ser humano es a veces monstruoso. A Robert Fisk, un periodista del Independant, magnifico pero me cayó fatal, le dije que lo que me fascinaba de la guerra era conocer los límites del ser humano que no te lo imaginas en una situación normal. Te imaginas que tu cuerpo, o tu mente, va a colapsar en una situación crítica antes de lo que crees. Aprendes que es muy fuerte y que es muy malvado y muy manipulable: un grupo de dirigentes que es capaz de manipular un pueblo, como en los Balcanes, que son capaces de inocular el odio cuando habían convivido durante siglos, es tremendo. Mira lo que hacían con los croatas, que les ponían los huevos colgando de corbata.

Me revienta mucho cuando se simplifica mucho una guerra. Ese es el primer paso para que la sociedad deje de tenerle miedo a la guerra.

También he aprendido mucho de periodismo. A moverme en territorios complicados. Siempre te tratarán de colocar una versión. En una guerra es muy fácil decir que Sadam tiene armas, que tiene vínculos con al Qaeda. Todo eso inocula un odio. Había elementos que te incitaban a creerlo. La guerra de propaganda en una guerra, poco a poco hace que la empiezas a ver con cierta distancia. Aprendes a cuidar lo que tienes.

En una guerra hay malos y buenos. Los malos son los que dirigen las guerras, sean serbios, croatas o bosnios; los buenos son los que mueren y desde luego, los malos no son inocentes. En Sarajevo, todos los periodistas estaban muy influenciados por el dolor para tratar de contarte su versión. Lo que pasa es que no había nuevas tecnologías. Ahora al Qaeda te sube un vídeo a la red y punto. Le importa un bledo tu versión y sin necesidad de invitarte a un gin tonic para convencerte.

Las guerras hacen que los periodistas seamos más vulnerables.

P: ¿Relato frente al análisis?

A mí me gusta más el relato que el análisis. Cuando estudiaba periodismo, yo me veía más en Bruselas como corresponsal, porque me gustan las Relaciones Internacionales y estudiarlas. Me gusta contar la sustancia. Por ejemplo, ¿qué te enseña el 11-S? Que se ha desintegrado el modelo de seguridad del imperio estadounidense y que se han endeudado hasta las cejas. ¿Y quién compra esa deuda? China. Y China tiene a Estados Unidos “agarrado por los huevos”.

A mí me gusta vivir una historia y contarla desde mi perspectiva y por ello me gusta explorar nuevos modelos de narración. Cuando llegué a ‘En Portada’ dije: “quiero que arriesguemos”. Todo ello te supone nuevos retos. Para cada tema, me gusta buscar un estilo.

P: ¿Maldito o bendito oficio?

Las dos cosas. Si me preguntas en Sudán del Sur una noche que dormí 42º sin aire acondicionado, con los mosquitos, con una camiseta de manga larga, la mosquitera… digo maldito, maldito, maldito. Es una ironía, pero para mí es una bendición. El hecho de ser testigo de grandes hechos humanos y poderlo contar, es una bendición. Pero cuando en una guerra matan a un amigo, maldito. Y cuando ves que los que dirigen el periodismo no son periodistas, sino que son los que especulan con tu dinero, dices que esto no es un oficio, que es un negocio. Pero si lo pongo en una balanza, me quedo con lo bendito.



Hay que evitarlo como sea. ¡Por la enseñanza!
junio 29, 2012, 1:22 pm
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Esta entrada viene como fruto de lo que puede suceder y que, entre todos, tenemos que evitar.

La educación en España va a sufrir de cara al nuevo curso académico uno de los mayores tijeretazos en recortes que va a asfixiar a miles de alumnos que pueden llegar a ver truncadas sus vías de futuro. Bien es cierto que lo mejor en estos tiempos es estudiar y formarse y parece que los gobernantes de España han encontrado un nuevo filón para llenar las enclenques y vacías arcas del Estado: subida de tasas, recortes de personal (posiblemente de asignaturas), supresión de bachilleratos, becas y ayudas para libros. Es el momento de decir ‘no’ a esta sangría. Es el momento de unirse.

Son muchas las cosas que se plantean. Los movimientos reivindicativos carecen de ideas para hacer avanzar y conseguir detener a estos gobernantes que, desgraciadamente, se han visto abocados a recortar nuestro futuro para poder saldar lo que ellos han hecho mal y que ahora tenemos que pagar los estudiantes.

Propongo, entonces, lo siguiente: no pagar la matrícula de la Universidad del año que viene. Si esto lo hiciera tan sólo una persona no llegaría a ningún lado. Pero si 100 personas de una facultad y así sucesivamente de las demás, adoptaran esta postura, pondríamos entre la espada y la pared a todos aquellos que carecen de mejores “planes de saneamiento”. Y claro está: hay que asistir a las clases. Pero, ¿qué pasaría con los exámenes? Al no figurar en las listas, no se tendría derecho a examen. Es aquí donde hay que llegar a un acuerdo con el personal de la enseñanza de manera que, habiendo acordado realizar la prueba, ésta se guardara hasta que haya una adopción de medidas justas y equitativas para todos los alumnos, para que todos tengamos acceso a una educación pública de verdad.

MEJORAR LA EDUCACIÓN PÚBLICA ES TAREA DE TODOS

Durante los últimos años, la calidad de la enseñanza pública ha ido empeorando progresiva y notablemente. Esto viene dado en gran parte por el desinterés de los diferentes organismos de educación que han hecho oídos sordos ante las necesidades estructurales que necesita la enseñanza en todos sus ámbitos. Esto, lamentablemente, ha provocado un efecto de desinterés sobre profesores y alumnos que vemos cada día las aulas más vacías y estudiantes cada vez más alienados.

Es por ello necesario hacer saber que entre todos hemos de conseguir restaurar, mejor dicho, crear, un sistema educativo superior independiente, despolitizado, que forme a las personas que mañana dirigirán este país y que, de seguir así, están condenados al fracaso y a la huida. Hay que tomar conciencia y hay que hacerlo de una vez. ¡Juntos podemos hacerlo!

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